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Como prometí en el post Grasas Vegetales Hidrogenadas y Tortillas de Trigo vuelvo con más información.
Desgraciadamente no muy buena.

He buscado la marca típica de Tortillas de Trigo

Tortillas de Trigo Old el Paso:

Ingredientes de las Tortillas de Trigo:

Aunque en su declaración de ingredientes no contiene grasa vegetal hidrogenada, sí contiene aceite vegetal. El aceite vegetal, puede ser rico en oleico como el de oliva, o rico en grasas saturadas, como el que normalmente utiliza la industria alimentaria en general: aceite de coco y palma. No digo que sea el caso.
Lo que pretendo decir es que no por ser vegetal, es saludable ni mucho menos.

Por suerte esta marca nos ofrece también la declaración de grasas saturadas 🙂
Grasas Saturadas de las Tortillas de Trigo:

4,9% de grasas saturadas.

Para continuar investigando hay qué saber más cosas, investigar el tipo de aceite vegetal pueden usar, saber más sobre composición de alimentos…
Eso requiere mucha práctica y conocimiento en composición de alimentos. A por ello…

Sabemos que el contenido total de grasa es de 12,4 % y que el 59,3 % de producto es harina de trigo.

La harina de trigo contiene un 4,73 % de grasas, por lo que la harina de 100g de producto (59,3 g de harina o 59,3 %) aporta 7,3g de grasa del total de 12,4g de grasas.

Continuando en la lista de ingredientes:
El agua, no aporta grasa , proteína ni hidratos. Además del resto de aditivos, sólo nos queda el aceite vegetal.

Por tanto el aceite vegetal es el responsable de la grasa restante.

Teniendo en cuenta que la harina de trigo aportaba 7,3g de los 12,4g totales, el aceite vegetal utilizado debe aportar 5,1g de grasa restantes (o 5,1% de grasa restante).

A la vez, sabemos que el 4,9 % son grasas saturadas, según declara el fabricante.

Con toda la información…
Nos encontramos con un aceite vegetal cuya composición en grasas saturadas es de 4,9 de 5,1, es decir, un aceite vegetal cuya composición posee un 96% de grasas saturadas.

El único aceite que posee un 95% de grasas saturadas es el aceite de coco.

CONCLUSIÓN:
Estas Tortillas de Trigo, tampoco son una opción saludable.
No se puede comparar el contenido en grasas saturadas de las otras, porque no disponemos de la información suficiente, por lo que no podemos determinar cuales de las dos son mejores, siendo las dos poco buenas.

Yago Pérez, Dietista – Nutricionista

Pulverizadores de aceite

La cocina actual dispone de multitud de utensilios que nos permiten cocinar de una forma más limpia, cómoda, más precisa…y en definitiva más eficaz. La introducción de productos nuevos como materiales, el diseño de nuevos utensilios, o la aplicación de inventos existentes a la cocina y en restauración en general.

Uno de los utensilios más prácticos es el Pulverizador de Aceite, Atomizador de Aceite o Vaporizador de Aceite.

Se trata simplemente de un bote al que se le ha introducido una cánula hasta la parte inferior unido a una boquilla que proyecta el aceite de oliva en pequeñas gotitas.
 Este sistema, lejos de ser ciencia ficción, se viene utilizando en multitud de productos, y simplemente se ha aplicado a la cocina.

Los pulverizadores funcionan a través de un émbolo que les transmite e impulsa aire en el interior, produciendo la salida a través de una boquilla especial.

La mayoría permiten añadir especias o hierbas en el interior para elaborar aceites y vinagres propios.

Ventajas Dietéticas del uso de un Pulverizador de Aceite

  1. Ahorro evidente de la ingesta de grasas en la dieta, lo que se traduce en una pérdida de grasa moderada y progresiva,
  2. Permite llegar a todos los ángulos del plato
  3. Mejora el sabor, al distribuir el aceite de forma uniforme

 ¿Cuánto vale un Pulverizador de Aceite?

Podemos encontrarlos con diseños elegantes desde sólo 9 y 10 € y los hay hasta 20 o 30€.

¿Dónde adquirir un Pulverizador de Aceite?

Para los que no lo sepáis, o para los que creéis que lo vegetal siempre es bueno.
Como digo muchas veces, hay que comer de todo y no sólo alimentos vegetales y no sólo alimentos animales…

Pero sí, lo cierto es que en la naturaleza existen frutos de plantas de las que sus grasas son perjudiciales.

Para que os hagáis una idea, el coco fresco tiene un 36% de grasa; las pepitas de girasol poseen un 43% de grasas, las olivas negras un 30% y las olivas verdes poseen un 12 % de grasa.
Es decir, el coco es una muy buena fuente vegetal de grasas o aceites.

Esto hizo y hace un pastelito -nunca mejor dicho- para empresas de alimentación, como una fuente de grasa barata. Y lo mejor de todo, es que a diferencia de las grasas monoinsaturadas, son grasas más sólidas, por lo que mantiene los productos de bollería por más tiempo, aumentando la vida útil del producto. Dos pájaros de un tiro: grasas baratas que alargan la fecha de caducidad.

Desgraciadamente, en el caso del coco de ese 36% de contenido graso, el 30% es debido a grasas saturadas.

Otra comparación: El tocino de cerdo, con un contenido en grasa total del 70 %, el doble que el del coco, contiene algo menos de grasa saturada que el coco: un 26 % en el caso del tocino frente al 30% de grasas saturadas presentes en el coco. Es decir siendo el tocino un alimento cuya composición de por sí es básicamente grasa, el 70%, con un contenido dos veces el que posee el coco y tratándosee de un alimento animal, cabe esperar un contenido en grasas saturadas mucho mayor. Sin embargo, ni siquiera el tocino, el alimento graso animal más rico en grasas saturadas iguala el contenido del coco. Una bomba.

Desgraciadamente, el etiquetado nutricional actual no obliga a especificar el nombre de la grasa utilizada, pudiendo utilizarse simplemente su procedencia, es decir, grasa vegetal. Claro, a efectos nutricionales, decir grasa vegetal tanto para el aceite de coco como para el aceite de oliva es una locura. En una escala del uno al 10 el aceite y grasas de coco estarían en el cero, mientras que el de oliva estaría en el 10.

Así que no hay muchas soluciones exceptuando confiar en nuestro sentidos.
Si, tal cual.
El ejemplo más típico se encuentra en las palmeras de chocolate comerciales, no de pastelería.
Por mucho que busques en su composisión, como mucho verás “aceites y grasas vegetales”.
Pero ¡sabe a coco! Claro, sabe a coco porque está hecha total o parcialmente con grasas y aceites vegetales procedentes de coco y palma.

A veces, además de confiar en nuestros sentidos y si el etiquetado está en otros idiomas, uno puede intentar leerlo y averiguar más información. En ocasiones, la legislación en otros países obliga a especificarlo, con lo que queda al descubierto el ingrediente real.

CONCLUSIONES:
Los gobiernos deben instar a un etiquetado nutricional más adecuado y completo, mientras que las empresas deben de modificar la procedencia de las grasas utilizadas en sus productos.